martes, 16 de mayo de 2006

La espera y la sorpresa


Ilustración: Por ti. Nicoletta Tomas.

Sus palabras llegan hoy como un susurro muy lejano, lejano pero contundente. Y si antes me debatía entre la espera y la sorpresa, hoy optó por el escepticismo y la sonrisa.
Entre la espera y la sonrisa y aún en contra de la sorpresa y el escepticismo, quisiera terminar estas letras como terminan las historias con finales felices, con moraleja si no es mucho ambicionar, pero eso si, sin la sensación de manidas y desafortunadas frases que suenan a rutina y monotonía. Prefiero, como he dicho antes, que la vida me sorprenda, desde luego para bien. Será por eso que sigo escribiendo, conjurando, aún sin finales.
Descubrir espacios ha sido una sorpresa, una grata sorpresa, a pesar incluso del súbito silencio. Será por eso que hoy tengo paz en el cuerpo, y a pesar de los pronósticos, paz en el alma.
En medio del silencio, yo esperaría, paciente, que sus manos esfumaran su ausencia. Pero he decidido sonreír, mientras tanto, para no esperar y dejarme sorprender con las buenas nuevas que en estos días de primavera encendida –y casi consumida y consumada- parecen abundar. Sé que será su recuerdo el que un día se sorprenda, súbito, como diría Benedetti “no sé cómo ni sé con que pretexto”, se sorprenda sonriéndome… No esperes…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Porfa, recuérdame que te pregunte por este texto, por el fondo...¿Será muy atrevido intentar conocer mejor esa parte oculta de tí que, entre otros, en este texto asoma pero, me da la sensación que con tímidez, sin claridad? Para mí sería un privilegio conocerlo e intentar aportarte algo...y más después de las últimas "sacudidas intelecto-emocionales" que me has proporcionado (y que espero que sigas haciendo mucho tiempo)....