Ilustración: Puesta de sol. Anónimo.Al final de la jornada de un martes se ha colado un domingo por la tarde. Se ha colado la melancolía, pero no se ha deslizado sola. Asoman su cabeza el anhelo, el sosiego, y otra suerte de sensaciones que más que explicarse deberían entenderse con los sentidos y el alma. Con todos, que si uno falta no es lo mismo.
Camino a casa y en vez del sol vespertino de esta primavera ya definitiva, se ciernen nubes de una lluvia que no terminará de caer, no hoy, no esta semana. Como ese invierno–según he podido vislumbrar a través de las miradas de mis amigos- que nunca termina de llegar en Bogotá.
Me ha parecido ver por aquí dentro el atisbo de una bandera preludio de unas lágrimas, pero termina siendo falsa alarma porque le puede la calidez de un augurio. El augurio de ese encuentro inminente, aún sin fecha, ni hora, ni lugar, pero inminente.
Siento. Me detengo allí y siento. Pienso en Maracaibo, pienso en Bogotá, pienso en Toulouse, pienso en Barna, siento a Madrid. Y justo en ese momento de improviso un sms se queda sin palabras.
“Sin palabras. Las tuyas están aún haciendo eco en la memoria de tu imagen”, me dice él, el más incondicional de mis amigos.
Halada, en la calidez primera del augurio, y segunda –y tercera, y cuarta, y quinta, y…- del afecto llego a mi espacio personal, y lo que prometía ser una exposición semanal al sol de los ojos ajenos se convierte en el seductor eje de una espiral, una espiral que me sienta y me pone a tatuar nuevas letras.
Corro el riesgo, que como cuando hiervo té de canela, el olor dulce de su vapor sature algunos espacios.
Sí, corro el riesgo…
1 comentario:
Entre la vigilia y el sueño, otra vez, te leo, reescucho tu voz al fondo, sin querer ni poder "liberarme" de ella, ya con la herida abierta de tu futura ausencia y con el temor a que se abra cada día, cada noche, a partir de ahora.
Trato de concentrarme en tus palabras y disfrutar de ellas, como si de uno de tus "conjuros" se tratara...quizá tenga razón "toctoc" y forme parte de tu "embrujo" personal, de tus manos ávidas de vida, de felicidad...y pienso: quizá yo ya esté abducido a la causa, a tu causa de sentimiento apasionado por la vida, de incondicionalidad, de magia diaria...
Claro, de hecho...estoy aquí, leyéndote, gracias a tí. Un mundo nuevo que me presentas y, de tu mano cobra un sentido nuevo, apasionante que antes, en mis exploraciones individuales no había vivido...
Ante tus palabras...ser crítico me resulta tan difícil...están tan llenas de eso que desconozco pero que me hechiza...quizá intentar ponerle nombre sea absurdo...o no...
Creo que hoy, cual niño, o aprendiz, que regresa a la escuela, me limitaré a repetir palabras de la "maestra-gurú"...en la esperanza de que quizá así llegue a "entender" algo, en su más amplio sentido: "Me ha parecido ver por aquí dentro, el atisbo de una bandera preludio de unas lágrimas, pero termina siendo falsa alarma porque le puede la calidez de un augurio"."Desde entonces me quedó la costumbre de conjurar con las palabras, aunque luego creyera, descreyera y volviera a creer en las casualidades -y por ello mutaran mis conceptos de improbable y posible-...
Ojalá el eje de la espiral te seduzca para regalarnos, con mucha frecuencia, tus palabras...y corras el riesgo...
GRACIAS
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